Por Luís

Hace algunos años miré cara a cara a la muerte, ya que llevaba un tren de vida que casi me llevó a descarrilar por completo.

Digo esto porque por cosas de la edad o de la inexperiencia, empecé a coquetear con la cocaína.

Primero hace gracia ya que es la novedad, pero a medida que va pasando el tiempo, se va apoderando de ti hasta que te conviertes en una marioneta, y pasas a ser esclavo de ella.

Después de una fiesta, venía otra y luego otra, y así durante un tiempo, que por cierto, ni sé cuanto fue. En esas fiestas conocí a muchas personas, sobre todo mujeres, una, dos, tres y así hasta muchas.

Esta etapa de mi vida, se iba a ir  acabando sin yo saberlo y  fué en un cumpleaños de un amigo mío. Era una noche del mes de noviembre, y fuimos a la casa de la novia de mi amigo. Nada más llegar a la casa, me puse en la mesita de cristal sin pedir permiso, con la intención de que fuera una sorpresa y bajo mi criterio de aquellos momentos creía que iba a ser original y de su agrado. Le hice un 28 todo de coca y con la mejor de mis intenciones.
Pero la sorpresa me la llevé yo cuando me dijo:  “Gracias pero no es el regalo que esperaba de ti.”

Me sentí muy mal porque pensaba que no me había sabido valorar mi regalo y (no dudé ni por un segundo en aquel mismo instante de que tuviera toda la razón) me tomé yo solo gran parte de su regalo, sin tener en cuenta las consecuencias.

Eran las dos de la madrugada cuando cogimos el coche, cuando de pronto… me empecé a sentir muy mal.

El corazón parecía que se me iba a salir de un momento a otro por cualquier parte de mi cuerpo, por lo que fuimos volando a urgencias.

Me hicieron una batería de preguntas, las cuales sólo respondí a una por lo mal que estaba en esos momentos, que fue ¿qué era lo que me había tomado?, y de ahí al hospital con una ambulancia. No tuve la suerte de perder la conciencia en ningún instante,  recuerdo lo mucho que sufrí en todo momento, y la verdad no se lo deseo ni al peor de mis enemigos.

Los latidos de mi corazón resonaban por todo mi cuerpo, de vez en cuando me miraron las constantes vitales, me dieron algún que otro medicamento, me pusieron suero, me hicieron  un electrocardiograma. Tenía el móvil en un bolsillo de mi pantalón, y envié varios SMS a la familia y amigos, ya que esa noche, era la de mi muerte.

Lo pasé tan y tan mal, que me dije a mí mismo: nunca más esta ha sido la última vez que tomas coca.

Cuando logré sobrevivir a esa fatídica noche, me dieron el alta y salí por mi propio pie de aquel hospital y di gracias a Dios por permitirme vivir un día más, y permitirme disfrutar de mi familia y amigos.

Pero eso no fue todo, un mes más tarde, cuando ya se me había pasado el susto, volví a las andadas era la noche de fin de año. Fiesta, gente, cachondeo, alcohol, fue una mezcla explosiva que me hizo llegar a lo mismo de aquella noche:  coca.

¿Qué pensáis que me sucedió?

A las horas de haber ingerido coca me volví a encontrar con el calvario que había vivido aquella noche del mes de noviembre.

¡FELIZ AÑO NUEVO  Y  EN EL HOSPITAL!

Que gozada empezar el año nuevo y en el hospital, y todo por una sustancia que lo único que hace es alterar el sistema nervioso, crear una falsa realidad, y sobretodo es un destroza almas y hogares de quien tienen la desgracia de caer en sus redes.

Dicho todo esto, después de mi desagradable pero humilde experiencia, tengo que deciros que por suerte esa fue mi última vez que consumí.

Y prueba de ello, es que os he podido dar testimonio de mi trágica pero constructiva experiencia, con este artículo que va impregnado con mucho respeto y cariño.

Además desde que dejé de consumir sustancias nocivas para mi cuerpo y mi alma, mi vida dio un giro de 180º. Encontré un buen trabajo como asesor y una mujer estupenda.

Lo que no os había contado era que tenía una causa pendiente con la justicia, que es por la que os escribo desde aquí, y que aquella mujer tan fantástica estuvo conmigo hasta que se acabó.

Desde aquí solamente deciros que es muy fácil aconsejar de que las drogas son nocivas y que no se deben tomar, pero hablo con conocimiento de causa cuando os digo, que si yo he podido salir de sus garras vosotros/as también.

Un saludo.

Las opiniones aquí expuestas pertenecen a sus autores y no son necesariamente compartidas por otras personas implicadas en la página.




4 respuestas a “La falsa realidad”
  1. Princesa says:

    Felicidades por lo que has escrito. Me parece genial que vencieras ésa batalla y que puedas y quieras contarlo. Todo éso te honra. La coca es el peor invento de la humanidad, parece que poco a poco la gente se va dando cuenta… ¿Cuántos de vosotros estáis ahí por su culpa, ya sea directa o indirectamente? Eres un valiente. Permanecer siempre de pie no tiene tanto mérito como caerse y haberse levantado. Enhorabuena campeón!

  2. Pily says:

    Hola Luis,

    Ahí tus huevos por contar esta historia, que doy fé, es cierta. Supongo que no es la única, pero claro, me toca de cerca. Y bién verdad es que tenías tu vida completamente rehecha y cambiada, cuando te vino el palo… Espero que tu relato le sirva a alguien, con que le sirva a una persona es más que suficiente; en todo caso, te ha servido a tí para en cierta manera desahogarte. ¡Ánimo, ya mismo nos vemos!

    Besos del brother y míos.

  3. Carmen says:

    Estoy totalmente de acuerdo con Princesa. Él que cae y se levanta merece más respeto que él que siempre ha estado en pie. Conocer el suelo hace que se valore más el “cielo”. Gracias por compartir con todos estas vivencias, que no sólo servirán para que te sientas mejor y te desahogues si no para que alguien que esté en la situación que tú estuviste tome ejemplo.
    Mucho ánimo!

  4. Luis says:

    Desde aquí daros las gracias a todas las personas que me habéis dejado una parte de vosotros/as en vuestros comentarios llenos de ánimos, cariño y comprensión . Me daís ganas de seguir contando mis experiencias vividas en el pasado y en el presente.
    Gracias a mi familia y amigos por su apoyo incondicional.
    Un saludo y un abrazo con mucho afecto para todos/as.

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