Conversación con Olga (extracto)
…Parecías cansada, triste y tu voz sonaba como si te faltaran las fuerzas. Supe que la ansiedad y el miedo te habían atrapado de nuevo.
Tiempo atrás me contaste que tu mal no procedía de una causa conocida y que se te antojaba un monstruo que te asechaba a cada recodo del camino. Su origen desconocido hacía que te asustaras mucho más.
Pero por todo lo que sé de ti comprendo bien que su origen se encuentra en alguna cuestión olvidada del pasado que sigue archivada en un lugar de tu cerebro.
Cuando sientas que la ansiedad se está acercando, si te es posible; no corras. Llevas mucho tiempo corriendo de ella, escondiéndote detrás de cualquier cosa que parezca ofrecerte un refugio.
Si un día estás rendida de correr y esconderte, tal vez te sientas dispuesta a sentarte y dejarla llegar. A dejar que” te atrape” junto con toda la carga de miedo que la acompaña. ¿Qué puede pasar si te sientas a esperarla? ¿Crees que será peor que todo lo que has sufrido hasta ahora? Si lo haces, al fin; no la esperes para luchar contra ella más bien hazlo de forma pacífica. Disponte para descubrir sus cartas, las cartas con las que juega. Sólo así descubrirás la lección encubierta que hay en su visita.
La espiral de miedo que te envuelve y que amenaza con ahogarte cesará y lo hará para siempre (una vez que hayas comprendido las razones que tiene para venir a ti). (Suelen ser cosas de poca importancia, o cosas cuya importancia ha caducado.)
Entonces serás libre de todo eso, y lo serás para siempre. Entonces conocerás una fuerza que hasta ahora no sabías que existe y que ahora se abrirá paso desde tu interior. Este puede ser el primero de una serie de descubrimientos insospechados. Si lo intentas ¿Qué crees que puedes perder?
(Pero hazlo sólo si tú quieres. No estás obligada a hacerlo)
En cualquier caso, yo te doy ánimo y te aseguro que al final todo es para bien.