LOGISTICA Y DISTRIBUCION
España, por su situación geográfica en Europa, está ubicada en lo que se denomina un “culo de vaso” y con la ampliación de mercados hacia los países del Este, se creía cada vez más alejada del centro, con lo que no parecía estar en una condición geoestratégica para ser logísticamente significativa, como no fuera en la propia distribución de la Peninsula Iberica.
Sin embargo, las nuevas tendencias de deslocalización a nivel mundial, provocan una nueva situación al contemplar al mercado europeo, cada vez más extenso, como uno sólo.
En efecto, al aumentar el tamaño, no resulta rentable atacar el mercado por un único punto de entrada, si no que es interesante efectuarlo mediante una distribución centralizada en varios puntos para minimizar el coste del transporte sin representar ningún incremento de stocks, al operar cada mercado con una frontera flexible determinada en virtud de la demanda global.
En los productos procedentes del lejano Oriente, hoy las empresas tienden a dividir Europa en 4 sectores.
Obviamente el tamaño de cada área aumentará cuanto menores sean los costes del puerto y de los operadores logísticos que operen a partir del mismo, debiendo tener presente de que en cada área no hay un solo puerto ni un solo país, por lo que si queremos competir para el suroeste de Europa, deberemos ser más competitivos que los destinos franceses e italianos.
En esta competencia, nuestro país tiene una importante baza estratégica a medio plazo, consistente en la nueva “Y” o línea férrea que enlazará los puertos del Mediterráneo con los del Cantábrico, lo que permitirá realizar la descarga de los buques en el Mediterráneo, dejar allí el porcentaje correspondiente al sector suroeste europeo y distribuir desde el Cantábrico con buques portacontenedores en los puertos del Norte de Europa, con la consiguiente economía de tiempo.
A medio plazo, el flujo a considerar será el procedente de los países del Magreb, donde España juega con la indudable ventaja de ser el país más próximo y de las relaciones comerciales que tradicionalmente ha mantenido con estos países.
Más a largo plazo, pero no muy alejado, se encuentra el flujo procedente de Sudamérica, que está siendo el próximo mercado emergente. Para el mismo la competencia se centrará en Cadiz, Lisboa y Madrid.
En conclusión, en contra de la lógica inicial, la ampliación de la Europa actual y futura hacia el Este sitúa a nuestro país en una posición geoestratégicamente interesante y con muchas posibilidades de competir. Para que sea una realidad debemos invertir en nuestras estructuras internas y fundamentalmente prepararnos para poder ofrecer a un coste competitivo los servicios que las nuevas filosofias demandan.