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    El mundo de mi sueño

    Soñé que un mundo distinto era posible. Soñé que ese mundo ya existía en la misma esencia de éste.

    Era un mundo dónde se expresaba lo mejor de cada cosa, lo mejor de cada situación, lo mejor de cada ser…

    Cada cual en su vida buscaba las capacidades más sobresalientes de su alma con las cuales poder ser útil al mundo y así mismo. Soñé que a todos se les orientaba en éste sentido. En este mundo existía todo cuanto el hombre necesitaba para ser feliz.

    La enfermedad había sido erradicada casi  por  completo de la vida de los seres humanos. Cuando alguien perdía -raramente- la salud, sabía como reconducirse para recuperar de nuevo el equilibrio. Esta enseñanza formaba parte de la cultura general que se impartía en los colegios y se vivía en el seno de la familia y en la sociedad entera.

    Si en algún, raro caso, la persona no podía por sí misma reconducirse, un equipo de ayuda, compuesto de médicos, sociólogos, filósofos y sabios, prestaban sus servicios para tal fin. Hacían uso de sus conocimientos y usaban  los medicamentos que creían más adecuados en cada situación. Se usaban hiervas u otro tipo de medicina natural. Si la situación lo requería podía usarse  la medicina química, aunque sólo ocurría en raras ocasiones.

    El hambre era sólo un recuerdo lejano. A la mayoría les parecía imposible que tal cosa hubiese pasado y creían que sólo era una leyenda. Sabios y justos gobernantes estaban al frente de las instituciones que gobernaban los pueblos.

    Sólo el  bien común  era lo que los movía en sus decisiones. La locura del egoísmo y la avaricia, habían sido borradas de los corazones por el ejercicio del conocimiento y el uso del sentido común, que es común a todos los humanos.

    Aunque siempre se dijo que, “el sentido común es el menos común de los sentidos”.

    4 Responses to “El mundo de mi sueño”

    1. luisitoeldelcine escrigué:

      Hola: amiga Asun este escrito es maravilloso y me llena, ya que padecí una divirticulitis con peritonitis, por la cual nesecité tres operaciones y casi dos años para recuperarme. La infección fue tan grande que vivo de milagro, la verdad es que se muere uno cuando le llega la hora, mi enhorabuena por tu artículo

    2. diego escrigué:

      Hola Asun, me ha gustado mucho tu escrito, lástima que fuera un sueño. Ojalá se cumpla una pequeña parte de lo que soñaste. Creo que nos falta mucho sentido común, empatía, altruismo, solidaridad,… y así nos va!!!!

    3. asunaguilera escrigué:

      Gracias una vez más, Luis. Yo también creo que nos morimos cuando nos llega la hora. Conozco varias personas que han sobrevivido inexplicablemente, incluida yo misma, cuando parecía que eso no era posible. También he asistido al sepelio de gente que estaba muy sana. No sabemos gran cosa de esto. Me alegro de que ahora estés bien. Un saludo.

    4. asunaguilera escrigué:

      Estoy convencida Diego, de que dentro del ser humano hay todo el conocimiento y el ingenio necesario para erradicar las enfermedades, físicas, psíquicas, sociales,etc…
      Considero enfermedades sociales, todos los problemas que aquejan a las sociedades humanas y que son causa de muchos sufrimientos, que a su vez pueden desembocar o propiciar las enfermedades del cuerpo y la mente. Creo sinceramente que tenemos potencial para convertir en realidad el sueño. Gracias por tu comentario. Un saludo.

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