Conversación con Olga -2
4 agost 2012Ester, trazó una línea recta que cortaba en dos el folio que había sobre su mesa. Marcó un punto en el centro de la línea y dirigiéndose a Olga dijo: – Nosotros podríamos ser este punto, y el espacio que se extiende a ambos lados serían; uno, nuestra parte consciente, y el otro nuestra parte inconsciente.
En nuestra parte inconsciente guardamos una enorme cantidad de información que no manejamos debido a que desconocemos que está ahí. Por otra parte, ignoramos como acceder a esa información.
Cuando surge una sensación desagradable – como la ansiedad o, alguna otra sensación que nos asusta – si desconocemos su origen nos encontramos ante algo que no sabemos cómo manejar.
Si nos agarramos a la emoción, por negativa que nos resulte; ésta nos conduce como el hilo de Ariadna, al origen del problema ya que la puerta de nuestro subconsciente se encuentra abierta en ese momento.
Entrar en ese espacio no debe asustarnos, pues todo lo que ahí hay, nos pertenece. Es parte de nosotros mismos. Una parte que nos pasó un poco por alto; una parte de la cual no tuvimos una vivencia del todo consciente. (Algo que pasa en muchas ocasiones de nuestra vida por motivos diversos.) Entrar en este espacio es encender una luz en la oscuridad. Cuando encendemos la luz desaparece el miedo. Las sombras amenazantes desaparecen también para dejar paso a objetos conocidos y manejables.
No te digo con esto que tengas que dejar la medicación que te está ayudando en este momento. Cuando este tipo de problema se hace muy fuerte, hay que recurrir a la medicación que, en manos de un experto es necesaria para que la persona pueda salir a delante lo antes posible.
Pero si te digo que; cuando tenemos acceso a fuentes de información sobre este sector o cualquier otro de nosotros mismos, nos sentimos más seguros y nos hacemos mucho más fuertes.
Adquirid conocimientos en este campo del ser humano, es una tarea fascinante.








































